Yuliet Abreu “La Papina de Cuba”

Cuban Timba

Yuliet Abreu Fernández pertenece a ese grupo de mujeres capaces de romper esquemas y sobresalir más allá de convencionalismos y costumbres.

“Me encanta lo que hago; empecé como un hobby y se ha convertido en una necesidad. Es que la rumba viene en mi sangre, porque desde que nací es lo que he escuchado y lo que mi familia ha defendido desde hace 55 años, que se cumplirán el 2019”.

Puede que por su nombre de pila no sea muy conocida, pero al mencionar su apodo, devenido nombre artístico, la mayoría de las personas que prefieren la música popular cubana la identificará de inmediato; ella es La Papina.

A pesar de haberse formado en un grupo musical familiar dedicado a la rumba, ha logrado formar su propia orquesta e incursionar en otros géneros tradicionales.

“Interpreto boleros, baladas, salsa, son, timba y hasta un bossa-nova que grabé con Israel Rojas, del dúo Buena Fe. En el disco La Papina de Cuba quise mostrar otros géneros que puedo hacer y lo he puesto a consideración del público para que me digan si sirve”.

Sobre su formación como artista, Yuliet relata: “Estudié percusión, de hecho soy la segunda cubana licenciada en esa especialidad de la música y estando en segundo año de la Universidad de las Artes se murió mi tío y tuve que asumir el vacío que dejó en Los Papines.

“Tuve que imponerme, porque este es un grupo tradicionalmente masculino. Muchas de las personas que hoy creen en mí, en ese momento dijeron: ¿Una mujer… no”.

¿Cómo llegó La Papina a independizarse y formar su propia orquesta? “Con mucho esfuerzo y mucha dedicación. Primero fue un quinteto y hoy ya es una orquesta que en 2019 cumplirá cinco años”

El fonograma La Papina de Cuba mereció dos nominaciones al premio Cubadisco 2018 en las categorías de Música Bailable y Ópera Prima ¿Qué significó esto para Yuliet?

 

 

“Me puse muy contenta. Después de Cubadisco me preguntaban ¿cogiste premio? Yo les respondo, dos nominaciones con mi primer disco en solitario, romper ese mito de «¿Es La Papina? Ah, es rumba», equivale a dos premios grandísimos.

“No se preocupen, que no los voy a defraudar; me voy a encargar de que sigan disfrutando de mi música y poco a poco voy a hacer más y más para el pueblo cubano… y para el mundo también”.

Esta artista hace coincidir en sus presentaciones el canto, el baile y la dirección de su orquesta ¿Cómo se las arregla?

“Estudié mucho, mucho. Las personas ven a los artistas como gente que viaja y se divierte, pero, al igual que los deportistas, no tenemos infancia; empleamos todo el tiempo en estudiar, ensayar y perfeccionarnos para poder lograr cosas en la vida.

“A mí, sobre todo, me ha resultado muy útil impartir clases en la Escuela Nacional de Arte y en la escuela Amadeo Roldán. He adquirido mucha experiencia”.

Ahora La Papina está preparando también un videoclip en el que participa Beatriz Marquez ¿Cómo se logró esa comunión?

“El tema escogido es una balada con violines y un toque de tambores bata. Es muy suave y siempre quise encontrar una voz que suavizara la mía que tiene un timbre más fuerte.

 

 

“La idea de invitar a Beatriz fue de German Velazco y ella estuvo encantada. Le llevé el tema, se lo estudió y lo grabamos en una sola toma y quedamos las dos encantadas, y ahora le vamos a hacer el videoclip dirigido por Lester Hamlet en saludo al aniversario 500 de La Habana”.

“A la par de Los Papines he hecho muchas colaboraciones con Zenaida, lo mismo tocando música popular que clásica. Ella me llama cada vez que puede y colaboramos. Para sorpresa de muchos, fue Zenaida la primera que me llamó La Papina”.

 

 

 

 

También Yuliet realiza una peña en La Habana Vieja “jueves y viernes a partir de las nueve de la noche [21:00 hora local] en El Patio Amarillo, que se encuentra en San Ignacio, número 22, entre Empedrado y Tejadillo. Ahí estoy con un formato orquestal reducido, más íntimo, regalándole música cubana a todo quien quiera escucharme”.